El Senado tiene planeado discutir este miércoles una propuesta de ley que sugiere cambiar el calendario nacional incluyendo nuevos días festivos en Paraguay. La iniciativa pretende designar como días de descanso obligatorio fechas que poseen un gran significado histórico y simbólico para el país, además de ajustar otros festivos móviles para promover el turismo interno y una mejor organización social y económica.
El proyecto contempla la creación de dos nuevos feriados nacionales: el 15 de junio, en conmemoración del Día de la Paz del Chaco, y el 2 de octubre, Día de la No Violencia, alineándose con fechas de reconocimiento internacional promovidas por organismos multilaterales. Estas fechas, según los promotores del proyecto, tienen un fuerte contenido de memoria, reconciliación y promoción de valores ciudadanos, y su incorporación busca fortalecer la identidad nacional.
Aparte de añadir nuevas fechas al calendario oficial, la propuesta también sugiere cambios a los actuales criterios de reubicación de feriados. Se plantea que todos los feriados nacionales que ocurran en martes o jueves sean trasladados al lunes anterior o al viernes siguiente, respectivamente. Esta medida tiene como objetivo facilitar los fines de semana extendidos, fomentar el turismo y proporcionar mayor previsibilidad al calendario de trabajo.
Los responsables del proyecto afirman que el sistema vigente, que ya permite ciertos traslados, es incoherente porque no se implementa de manera uniforme en todos los feriados. La propuesta en debate busca unificar este criterio mientras se respetan las fechas consideradas inalterables debido a su importancia histórica, como el 14 y 15 de mayo (Día de la Independencia Nacional) y el 1 de marzo (Día de los Héroes).
Uno de los propósitos principales de la propuesta es revitalizar el turismo nacional, una de las áreas más afectadas en los últimos tiempos debido a situaciones económicas y de salud. Basado en informes oficiales, los días festivos largos provocan un aumento considerable en la actividad turística y en el gasto en productos y servicios locales, lo cual favorece de manera directa a las pequeñas y medianas empresas ubicadas en varias regiones del país.
El ámbito privado, en particular las cámaras de turismo y comercio, ha manifestado su apoyo al proyecto, al entender que brinda una herramienta para impulsar la economía en ciudades con potencial turístico. Hoteleros, operadores turísticos y comerciantes señalan que tener un calendario de festivos más predecible permite planificar ofertas de forma anticipada, atraer a los turistas y equilibrar mejor la carga de trabajo a lo largo del año.
Sin embargo, ciertos ámbitos empresariales han expresado inquietudes, sosteniendo que el cambio de horario podría influir en la eficiencia, sobre todo en áreas industriales y de exportación. Asimismo, se ha sugerido la importancia de llevar a cabo un análisis económico más detallado antes de dar el visto bueno a la propuesta, garantizando así un balance entre los beneficios turísticos y las demandas de competitividad de las empresas.
Desde el sector educativo, el debate ha surgido igualmente. Algunos sindicatos de docentes apoyan la valorización de fechas con importante significado cívico, mientras que otros señalan que incrementar los días libres podría perjudicar el cumplimiento del calendario escolar. Se ha sugerido, en este contexto, que el Ministerio de Educación desarrolle directrices concretas para recuperar los días de clases que eventualmente se pierdan.
El diálogo legislativo se prevé como una de las discusiones principales de la semana en el Congreso. La propuesta ya recibió el visto bueno por parte de la Comisión de Asuntos Constitucionales, y se espera que tenga apoyo mayoritario en el plenario, aunque es posible que se hagan ajustes en ciertos artículos para alinear el texto con los acuerdos alcanzados recientemente.
Si el Senado da su aprobación, el proyecto avanzaría hacia la Cámara de Diputados para su estudio. En el caso de recibir el visto bueno tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados y ser sancionado por el Poder Ejecutivo, el nuevo sistema de feriados podría comenzar a funcionar desde el año siguiente, posibilitando de esta manera una reestructuración del calendario anual y la manera en que la sociedad paraguaya gestiona su tiempo de ocio.
