El Tribunal de Apelaciones ha suspendido temporalmente la implementación de una orden judicial que obligaba al Registro Demográfico de Puerto Rico a permitir que personas no binarias pudieran marcar una “X” en la categoría de sexo de sus certificados de nacimiento. La medida, emitida por un tribunal de instancia, fue detenida en respuesta a un recurso legal presentado por el Departamento de Salud, lo cual deja en suspenso el reconocimiento oficial del marcador neutro hasta que se resuelva el proceso apelativo.
El fallo judicial inicial pretendía asegurar que las personas no binarias pudieran tener documentos de identificación que representaran su identidad de género, alineándose con principios de igualdad y dignidad humana. No obstante, el recurso presentado por el Estado sostiene que el reconocimiento del marcador «X» va más allá de las capacidades administrativas actuales y presenta desafíos técnicos y legales que demandan una mayor discusión legislativa y operativa.
El Departamento de Salud afirma que el sistema vigente del Registro Demográfico está construido para operar bajo una clasificación binaria —hombre o mujer— y que cualquier alteración estructural requeriría cambios complejos tanto en los sistemas informáticos como en los marcos regulatorios. Además, señala que la incorporación de una opción adicional no ha sido contemplada en el marco jurídico actual, lo cual podría causar inconsistencias en otros procedimientos administrativos y legales donde se emplea la información del registro civil.
Por su parte, organizaciones defensoras de derechos humanos y activistas por la diversidad de género han manifestado su rechazo a la decisión del tribunal apelativo, calificándola como un retroceso en la lucha por el reconocimiento y la inclusión. Diversos colectivos argumentan que la negativa a permitir la marcación “X” perpetúa una invisibilización sistemática de personas no binarias y limita su acceso igualitario a servicios públicos, educación, salud y procesos legales.
En la queja que originó el proceso, la parte acusadora sostuvo que no poder mostrar su identidad de género en el acta de nacimiento es una violación de derechos constitucionales, tales como el derecho a la privacidad, a la dignidad y a la igualdad. La decisión inicial del juzgado aceptó estos puntos y mandó al gobierno a tomar las acciones necesarias para permitir la opción de un marcador neutro, al considerar que el reconocimiento legal de identidades diferentes es esencial para el respeto de los derechos humanos.
El proceso apelativo podría extenderse durante varios meses, en tanto se evalúan los argumentos de ambas partes. Mientras tanto, las personas no binarias que habían solicitado la enmienda de sus documentos deberán esperar una decisión final que defina si podrán ejercer ese derecho dentro del marco administrativo del Estado.
En otras jurisdicciones de Estados Unidos, la opción del marcador “X” ha sido implementada gradualmente en certificados de nacimiento, pasaportes y licencias de conducir. Sin embargo, el ritmo de adopción y los criterios para su aplicación varían según el estado o territorio. La discusión en Puerto Rico forma parte de un debate más amplio en torno a la inclusión legal y el reconocimiento de la diversidad de género en documentos oficiales.
La controversia no solo tiene implicaciones legales, sino también sociales y culturales, al evidenciar las tensiones entre estructuras institucionales tradicionales y los cambios que exige una sociedad más diversa. Voces del ámbito académico y legal han señalado que, más allá de una cuestión técnica, el debate refleja la necesidad de reformular políticas públicas que respondan a realidades contemporáneas y garanticen la protección efectiva de todas las identidades.
El fallo definitivo del Tribunal de Apelaciones podría establecer un precedente relevante sobre la manera en que el sistema legal del país trata el reconocimiento de personas no binarias y cómo se compaginan los derechos individuales con las estructuras administrativas del Estado. Por otro lado, el caso sigue generando un gran interés público y se ha convertido en un asunto clave en la agenda de derechos civiles en la isla.
